El loft, una herencia neoyorquina

admin 29 abril, 2020

La palabra loft se encuentra, hoy en día, completamente incluida en nuestro vocabulario; pero si la buscas en el diccionario de La Real Academia Española, no la encontrarás. Y es que esta palabra surgió, durante los años sesenta en Nueva York, junto al auténtico concepto de loft.

Tras la desindustrialización, una crisis provocó que muchos almacenes, fábricas no demasiado grandes y/o talleres del SoHo, y de otros barrios, fueran cerrándose. Fue entonces cuando artistas, que necesitaban espacios amplios para desarrollar su trabajo, se interesaron en este tipo de espacios diáfanos y los adaptaron tanto para trabajar como para vivir.

Esto tuvo como consecuencia que los distritos industriales pasasen a ser con el tiempo los barrios de artistas más reconocidos de Nueva York.

A qué llamamos loft.

Lo primero que define a este tipo de viviendas es el tipo de espacio. Este debe ser abierto, diáfano, sin ningún tipo de tabique. Lo único que suele estar aislado es el baño o servicio.

Para dividir los espacios de forma visual suelen utilizarse recursos como: cortinas, mobiliario, biombos, o cualquier otro recurso capaz de separar diferentes estancias sin romper con la estética y el concepto del loft.

En segundo lugar, para poder decir que se está hablando de un loft, es fundamental tener en cuenta características como: techos altos, que en numerosas ocasiones permiten sacar doble altura en el espacio permitiéndose una planta superior y otra baja, grandes ventanales e instalaciones vistas. En estos tres detalles reside la esencia y magia de este tipo de viviendas.

Para no perder la esencia del concepto loft también es fundamentar tener en cuenta el acabado de los materiales a integrar. Debido a su relación directa con las antiguas fábricas neoyorquinas, es bastante común encontrar elementos prefabricados.

Estos espacios se suelen relacionar con ladrillo visto, hierro, madera, acero, piedras… Y, en general, se presentan como espacios monocromáticos, siendo los colores más utilizados: los marrones, blancos, grises y negros. Es por esto último que las plantas se convierten en el perfecto elemento decorativo.

Hoy en día, con la evolución de la arquitectura se han levantado edificios completos cuyos espacios son auténticos loft de nueva construcción que son utilizados tanto para vivir como para oficinas, coworking y para galerías de arte.

Este tipo de espacios es muy particular. Se trata de espacios amplios, donde lo antiguo y lo viejo convive con lo nuevo y lo moderno, donde no hay nada que esconder y, sobre todo, donde el arte tiene un sitio muy muy especial.

El loft no es apreciados por todo el mundo, ahí reside su encanto. Son espacios atípicos, originales y lejos de lo convencional.

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